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sábado, 22 de octubre de 2011

Vértigo

No sé sobre qué escribir que no sea sobre tus tiernos ojos verdes mirándome, poniéndome nerviosa, asustándome (porque no sé qué esconden). Escribir sobre cómo escucho los latidos de mi corazón cuando poso mi oído en tu pecho, porque los escucho más fuertes que los tuyos. Explicarte que me encanta no saber qué va a pasar cuando estoy contigo, si me vas a acariciar la cara dejándome con ganas de ti, de tu sonrisa, de tu olor...o te vas a ir sin más, sin decir una palabra, sin dedicarme una mirada, sin malgastar un solo segundo en mí. Me haces sentir vértigo, porque las mariposas de mi estómago vuelan demasiado alto cuando pienso en ti, y me hacen cosquillas batiendo sus alas. Por eso te digo ven, ven y hazme feliz.

lunes, 10 de octubre de 2011

Amor propio.

Vacié el cargador entre ceja y ceja de tu corazón. No sé si fue sin querer o queriendo, y temo que no lo sabré nunca. Puede que quisiera echarte de mi lado cuanto antes para olvidarme pronto de ti, para intentar quererte menos. Echarte de mi lado para que no te vayas. Algún día me entenderás, comprenderás por qué te dije 'hasta nunca' antes de conocerte, por qué no le di ninguna oportunidad a la felicidad contigo. Sabía desde un principio que teníamos fecha de caducidad, pero no sabía que eso no era lo que el destino nos tenía preparado, sino que fui yo la que poco a poco destrozó aposta, y sin saberlo, nuestra relación.

domingo, 2 de octubre de 2011

Hey you!

A veces deseo que me calles. Deseo que me calles porque hablo demasiado, porque digo muchas tonterías, porque, a veces, mi risa se vuelve insoportable. A veces deseo que me mires, aunque no soporte que me miren fijamente, tú mírame. A veces, y sólo a veces, quiero que me hagas cosquillas. Esas que hacen que pegue saltos y salga corriendo de tu lado enfadada porque me molestan. Quiero que me muerdas los enooooormes mofletes que tapan mis ojos cuando me río, que me acaricies la tripa, que me beses la mejilla. A veces deseo que me agarres la mano cuando quiero irme. Deseo que me digas lo loca que estoy, lo mucho que te gusta mi sonrisa. Lo quiero todo, tanto lo bueno como lo malo. Todo esto significa tenerte, y, sólo por eso, a veces (muy pocas) deseo que me calles.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Mírame.

Domingo. (¿domingo? domingo) Mojas los -secos- labios con la lengua y notas el regusto a vodka que todavía retumba en tu cabeza. Son las...no lo sabes, ¿el reloj? 14:57 del domingo. Te giras, y a tu lado aparece el nuevo error de tu agenda. Poco a poco asimilas las cosas y vas recordando partes de la noche anterior. Ni si quiera sabes por qué bebes tanto, por qué te has convertido en la chica que no hace falta volver a llamar. Tus ojos negros reflejan la nada, porque no hay nada en tu corazón. Eres todo dolor en el fondo, y nadie lo sabe, porque la máscara de sonrisas que llevas es tan gruesa que ni tú te dabas cuenta de que no era real.

sábado, 6 de agosto de 2011

Raindrops

Llueve. La mayoría de las personas asocian los días lluviosos con tristeza, soledad, melancolía...Días grises en los que nada sale bien. Y sí, hoy llueve. Es de esos días en los que el sol asoma tímidamente entre las nubes mientras las gotas de agua empapan los cristales de los coches, las baldosas grises de la acera (desgastadas por la gente que día a día pasea por Gijón) y a mí. En los cascos suena la música que 'aleatorio' ha elegido, pero, sinceramente, a pesar de que tengo el volumen a tope no escucho nada. Ahora mismo, por mi rostro se deslizan las gotas de agua que empapan los cristales de los coches y las baldosas grises (y desgastadas) de la acera, mojando mis ojos, mis mejillas y mis labios. Y sonrío. Estoy sola, con unos auriculares de los que no sé qué música sale (aunque he escuchado esa canción mil doscientas treinta y siete veces) y me estoy mojando las Vans, los pantalones pitillo y la sudadera de Callate la boca. Y creo que pocas veces he sido más feliz que en este momento.